¿Cambian los padres sus expectativas entre el colegio y la universidad? 

La expectativa frente a la formación en los colegios ha venido evolucionando conforme se van comprendiendo los nuevos retos que plantea el siglo XXI. La globalización, las cambiantes necesidades del mercado y las nuevas tecnologías, entre otras, han enfatizado la importancia de graduar a estudiantes activos dentro de su propio aprendizaje, no sólo con conocimientos académicos, sino con un conjunto de habilidades blandas y valores que se ajusten mejor a su entorno cambiante (UNESCO, 2016). La educación del siglo XXI está más enfocada a la formación de competencias que permitan a los estudiantes adaptarse y convertirse en seres humanos integrales. Según la normatividad colombiana, ya desde 1994[1] los colegios se deben apalancar en su autonomía para crear proyectos pedagógicos con el fin de atender estas nuevas tendencias. Formar jóvenes con pensamiento crítico, interpretación profunda, inteligencia emocional, resiliencia, liderazgo, pensamiento novedoso y adaptativo, colaboración multicultural y multidisciplinar, y preparados para enfrentar los retos de las nuevas tecnologías se vuelve una necesidad en este entorno cambiante y exigente.

Para los colegios de Bogotá, la excelencia académica continúa siendo muy importante en su propuesta de valor, pero no es el único factor relevante. En un estudio en el que se analizaron 11 colegios líderes de estrato medio y alto por parte de la firma de consultoría B.O.T. [2], encontramos que existe una variedad de propuestas complementarias enfocadas a formar no sólo estudiantes con buenas calificaciones, sino estudiantes integrales con algunas de las competencias del siglo XXI.

En la Ilustración 1 se puede observar que las propuestas de valor de los colegios se componen de una serie de ofertas que van mucho más allá de lo estrictamente académico. Características como el aprendizaje activo y autónomo y una formación integral tienen la mayor relevancia en los mensajes de mercadeo que transmiten los colegios. Otras ofertas importantes que se mencionan en todos los colegios analizados son el bilingüismo y el compromiso social y ético. La promoción de actividades culturales y extracurriculares como las excursiones y la educación con arte son también parte de la oferta de la mayoría de estas instituciones.

Ilustración 1 - Propuesta de valor de colegios 

Fuente: Páginas web y conversaciones con directivas de los colegios; Análisis B.O.T.

La disposición de los padres de familia a pagar más por la formación de sus hijos no está siempre relacionada con el mayor nivel académico de los colegios. Entre los colegios líderes estudiados prima la oferta de actividades humanistas e integrales como las mencionadas anteriormente, que no se miden en un examen académico como el Saber11, pero que los padres de familia valoran. Esto explica la baja correlación entre el precio de la matrícula y los resultados académicos que se evidencia en la Ilustración 3. Para estos 11 colegios de referencia, los que tienen mayores puntajes en el Saber 11 no son los más costosos. De hecho, el colegio con mejores puntajes en las pruebas es el menos costoso, el segundo mejor tiene un precio medio y el del costo más elevado se posiciona séptimo en resultados del examen de Estado. Esto está en abierta contradicción con la entendible[3] posición del Ministerio de Educación, para quien el factor más importante al momento de evaluar la calidad y el posicionamiento de un colegio sigue siendo la excelencia académica, medida a partir de los resultados de los exámenes de Estado. Como prueba de ello, el mecanismo para regular el incremento de precios que los colegios pueden hacer a sus matrículas es el nivel de calidad que alcancen en el Índice Sintético de Calidad, cuyos factores con mayor ponderación giran alrededor de los temas académicos[4].

 

Un estudio realizado por B.O.T. en el que encuestamos a 840 padres de familia de 32 colegios de estrato medio y alto de Bogotá, nos permitió identificar que en este segmento existen tres tipos principales de padres de familia:  1. El tipo Humanista, que agrupa a quienes lo que más valoran son factores como la formación en humanidades, artes, ética, la felicidad del estudiante, el compromiso con Colombia y la vida sana, entre otros; 2. El tipo Académico, que valora en vez los resultados del examen Saber11, la percepción de aumentar la probabilidad de entrar a una universidad deseada, el nivel de inglés, el bachillerato internacional, una alta exigencia en el proceso de selección del colegio, y la formación en matemáticas y ciencias básicas; y 3. El tipo Dual, que valora de manera muy similar los factores humanistas y los académicos y espera que el colegio ofrezca ambos de manera balanceada a sus hijos. En contraste con lo exigido por el Ministerio de Educación, los padres de este segmento de colegios son mayoritariamente Humanistas y Duales (44% + 43%) mientras que sólo un 13% son Académicos. Claramente los indicadores de calidad del Ministerio deberían complementarse – al menos por parte de los colegios - para medir adecuadamente el nivel de cumplimiento de los intereses de esta población.

Ilustración 2 - Caracterización de los padres de familia

¿Qué expectativas tienen los padres de familia frente a la educación universitaria? ¿Son ellas similares a sus expectativas frente los colegios? La respuesta concreta es que las expectativas frente las unos y las otras son diametralmente diferentes. En el sector universitario, como se ve en la Ilustración 4, la calidad educativa medida por los resultados en la prueba SaberPro, se correlaciona casi que perfectamente con el precio de la universidad. Los padres y estudiantes de educación superior están claramente dispuestos a pagar más por mayor calidad académica. De esta forma, la excelencia académica se convierte en el factor determinante, y características blandas o valores humanísticos pasan a un segundo plano. En este sentido se puede decir que el sector de educación superior tiene información casi que perfecta y al momento de escoger una universidad, los padres y el estudiante pueden estar seguros de que, a mayor precio de la matrícula, obtendrán en promedio mejores resultados en el SaberPro.

Ilustración 3 - Posicionamiento calidad vs precio en colegios de Bogotá[5]

 

Fuente: ICFES; SED; Análisis B.O.T.

Ilustración 4 - Posicionamiento calidad vs. precio en universidades de Bogotá

 

Fuente: ICFES; Páginas Instituciones; Análisis B.O.T.

¿Qué puede explicar este cambio en las expectativas de los padres frente a colegios vs universidades? No lo sabemos con certeza y se requerirá mayor investigación y posiblemente el transcurso de varios años para concluir al respecto, pero por lo pronto se nos ocurren tres hipótesis: 1) Podría ser que los padres maduran las expectativas que tienen de sus hijos adultos frente a las que tienen de sus hijos cuando son niños. La proximidad de la experiencia universitaria con la necesidad de conseguir un empleo bien remunerado puede alterar la valoración de los factores de decisión. De hecho, la selección de la universidad tiene un fuerte impacto en el salario que el estudiante puede aspirar a conseguir en un futuro. En la Ilustración 5 se muestra que los egresados de las universidades con mejores resultados en el SaberPro tienden a tener mejores salarios. Frente a este panorama, los padres de familia pueden verse influenciados por la relevancia que tiene la escogencia de la institución educativa y su excelencia académica en el futuro éxito laboral. 2) Alternativamente, podría ser que los padres de niños actuales mantengan sus expectativas para cuando sus niños sean adultos y en el futuro exijan nuevos enfoques pedagógicos a las universidades; habrá que esperar a ver. 3) Por último, podría ser que las preferencias de los estudiantes y los padres de familia sean distintas; el estudiante tiene una mayor incidencia en la escogencia de su universidad que en la de su colegio y posiblemente valora más la excelencia académica y el reconocimiento de la institución[6].

 

Ilustración 5 - Resultados pruebas SaberPro vs. Salario

Fuente: Observatorio Laboral para la Educación; ICFES.

 

Los nuevos retos que presenta el siglo XXI han llevado a la transformación de los modelos de educación. La calidad de la educación básica y media no se puede entender únicamente como los resultados de unas pruebas estandarizadas, sino en un conjunto de competencias y habilidades que los estudiantes desarrollan para convertirse en ciudadanos del mundo comprometidos y exitosos. Será la capacidad de formar ciudadanos integrales de una sociedad cambiante y globalizada lo que marque el camino de los colegios más exitosos. Por el otro lado, las universidades deben preparar a ciudadanos con los conocimientos y habilidades requeridas para enfrentar exitosamente el mundo laboral. Si bien las universidades (algunas veces) también procuran formar a sus estudiantes en habilidades blandas, la excelencia académica sigue siendo el factor más relevante de posicionamiento y diferenciación. ¿Cómo cambiará esto a futuro? Cuándo los millenials sean padres, ¿le exigirán a las universidades una formación más integral para sus hijos? ¿Lo exigirán también las empresas para dar una remuneración más alta a sus empleados? Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es positiva, las universidades deberán, en sus proyectos educativos, ir mucho más allá de responder la simple pregunta de cuántos docentes tienen con doctorado. 

Notas:

[1] Ley 115 de 1994 y Decreto 1860 de 1994.

[2] Revisión a través de sus páginas WEB y conversaciones presenciales con directivas.

[3] El Ministerio por supuesto genera política pública para el grueso del sistema educativo y no sólo para los colegios de estratos medio y alto de Bogotá. El sistema tiene como prioridad aumentar la cobertura y aumentar el bajísimo desempeño académico promedio de los estudiantes colombianos.

[4] El mecanismo para regular el incremento de precios que los colegios pueden hacer a sus matrículas es el nivel de calidad que alcancen en el Índice Sintético de Calidad (ISC) cuyos factores con mayor ponderación giran alrededor de los temas académicos. El ISC se calcula a partir de 4 variables con la siguiente ponderación: 1. Desempeño (40%): resultados de las pruebas Saber para matemáticas y lenguaje, 2. Progreso (40%): mejora de los resultados de las pruebas saber en matemáticas y lenguaje con respecto al año anterior, 3. Eficiencia (10% para básica y 20% para media): tasa de aprobación del año escolar por parte de estudiantes, y 4. Ambiente escolar (10% para básica y 0% para media): escala de ambiente escolar en las aulas y seguimiento al aprendizaje.

[5] El tamaño de los círculos es proporcional al número de estudiantes.

[6] De las tres hipótesis esta es la que menos nos hace sentido.

Bibliografía:

Dahmann, Sarah; Anger, Silke. 2014. The Impact of Education on Personality: Evidence from a German High School Reform. IZA.

ICFES, resultados pruebas Saber11.

ICFES, resultados pruebas SaberPro.

Jabonero Blanco, Mariano. 2016. Transformar la educación a través del currículo: ¿Afirmación o interrogante?. Ruta Maestra, edición 15.

Ministerio de Educación, Ley 115 de 1995.

Ministerio de Educación, Decreto 1860 de 1994.

OCDE. 2008. Tertiary education for the knowledge society. Paris, Francia.

OPS. 2001. Enfoque de habilidades para la vida para un desarrollo sostenible de niños y adolescentes. OPS, Fondo de Publicaciones. Washington, EU.

Observatorio Laboral para la Educación.

OIE, UNESCO. 2016. Qué hace un currículo de calidad.

Peñas, Carlos Andrés. 2014. Modelo Pedagógico y Sostenibilidad Institucional. Ruta Maestra, edición 9. Pg. 56-58.

Semana Educación. 2017. Las habilidades para un mayor éxito en el mundo. Disponible en: http://www.semana.com/educacion/articulo/habilidades-del-siglo-xxi-en-educacion/542078.

Semana Educación. 2017. ¿Cuánto ganan los recién graduados? Disponible en: http://www.semana.com/educacion/articulo/salario-de-un-recien-egresado/517340.

UNESCO. 2001. Informe nacional sobre el desarrollo de la educación en Colombia. Bogotá D.C.

UNESCO. 2004. Educación para todos, el imperativo de la calidad; Informe de seguimiento de la EPT en el mundo. Ediciones UNESCO. Paris, Francia.

UNESCO. 2004. El desarrollo de la educación en el siglo XXI. Informe Nacional de Colombia. Bogotá D.C.

UNESCO. 2005. Hacia las sociedades del conocimiento. Publicaciones UNESCO. Paris, Francia.

UNESCO. 2014. Aprendizajes para el ejercicio de la ciudadanía. Apuntes, edición 7. Chile.

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