La “ciudad inteligente”: la innovación al servicio de la sostenibilidad

¿Qué es la ciudad inteligente?

El concepto de “ciudad inteligente” nace debido a la emergencia de:

  • Nuevos desafíos urbanos: demográficos, ambientales, políticos, presupuestales

  • Incremento en el número de actores: que intervienen en la ciudad y su voluntad de participación creciente

  • Innovaciones tecnológicas: en particular en el campo de las tecnologías de información y comunicación (TIC)[1] que transforman los modos tradicionales de hacer y gobernar la ciudad.

 

De esta forma, la “ciudad inteligente” promueve un uso estratégico de las TIC en todos los sectores de la gestión urbana (administración, gestión de servicios urbanos, planeación estratégica) basado en un recurso principal: los datos urbanos. La recolección, análisis y difusión de los datos de la ciudad (datos oficiales de transporte público, datos de sensores de la calidad del aire o del nivel de contaminación acústica, datos de ubicación de los ciudadanos, etc.), así como la infraestructura que los soportan (sensores, red de comunicación, plataformas, aplicaciones) deben permitir optimizar e integrar las redes urbanas, proporcionar nuevas modalidades de comunicación, y dinamizar el ecosistema local con un objetivo: la sostenibilidad urbana.

Las oportunidades de la ciudad inteligente

Sostenibilidad ambiental y calidad de vida: una Ciudad Ágil

 

El uso de los datos de la ciudad y de sus usuarios (habitantes, trabajadores, turistas) debe permitir una optimización de las infraestructuras urbanas, con dos objetivos: 1. una gestión racional de los recursos naturales y 2. un mejoramiento de la calidad de los servicios urbanos.

A corto plazo, el análisis de datos en tiempo real puede optimizar la gestión de los servicios. Por ejemplo, la regulación del tráfico se puede mejorar a través del control remoto de los semáforos en función de la información de tráfico y accidentes. La ciudad de Pittsburg (EEUU) logró reducir en un cuarto los tiempos de viaje y en un 40%[2] los embotellamientos en su territorio al equipar todos sus semáforos de sensores inteligentes, mejorando las condiciones de movilidad para sus ciudadanos y disminuyendo las emisiones de gases de efecto invernadero. Por otro lado, la ciudad de Burgos en España instaló sensores en su red de distribución de agua que le permiten, a través de una plataforma de análisis de datos, detectar fugas y focalizar sus intervenciones en la red.

A largo plazo, la predicción y el cruce de datos de diferentes sectores deben permitir definir estrategias de desarrollo más informadas y precisas. Por ejemplo, integrar datos de transporte e información de calidad del aire puede permitir definir políticas de movilidad más pertinentes. En Santiago de Chile, el software MUSSA (Modelo de Uso del Suelo de Santiago) permite predecir y simular los estados del Mercado Inmobiliario ante diferentes escenarios a partir de variables como 1. evolución demográfica y económica, 2. aplicación de políticas de gestión urbana, 3. ejecución de proyectos de transporte, y 4. cambios de comportamiento de la demanda.

Administración racional y dinamismo económico: una Ciudad Próspera

Las TIC ofrecen nuevas oportunidades para promover el desarrollo económico local al 1. racionalizar la administración municipal y 2. dinamizar el sector económico local.

Por un lado, las políticas de digitalización de los servicios de las municipalidades apuntan a una mayor eficiencia administrativa y a la reducción de costos. En Estonia, se estima que la digitalización de casi la totalidad de los servicios administrativos permitió ahorrar 800 años[3] de trabajo. Por otra parte, la optimización de la gestión de los servicios urbanos a corto y largo plazo a través de las TIC, permite focalizar y reducir los gastos públicos. La ciudad de Toulouse, Francia, implementó un proyecto piloto de alumbrado público inteligente que adapta su intensidad en función de la situación detectada (presencia de personas, luminosidad), reduciendo hasta el 60%[4] del consumo eléctrico de cada poste.

Por otro lado, la “ciudad inteligente” pretende impulsar el desarrollo económico local desde distintos aspectos a través de: 1. la promoción de sectores de alto valor agregado (High Tech)[5], 2. el ofrecimiento de soluciones para la empleabilidad mediante la conexión de empresas y trabajadores locales, 3. la dinamización del turismo (aplicaciones móviles, realidad aumentada) y 4. el fortalecimiento del ecosistema empresarial y de innovación. En efecto, un componente central de las estrategias de “ciudad inteligente” es el mejoramiento de las condiciones locales de innovación. Para ello, las ciudades lanzan proyectos que favorecen el encuentro entre actores por medio de plataformas virtuales, estimulan la innovación con concursos y apertura de datos públicos (Hackathon)[6], o desarrollan espacios dedicados a la innovación y la creatividad como los Laboratorios de Fábrica Digital –FabLab–, abiertos al público y equipados con herramientas como impresoras 3D o corte láser.

Las oportunidades para llegar a construir ciudades digitales son muy amplias. B.O.T. ha diseñado una propuesta para aportar en esta transformación. Para más información, contáctenos.

Crowdsourcing y participación ciudadana: una Ciudad Colaborativa

La ciudad inteligente se basa sobre una alianza local entre el sector público, privado y los ciudadanos que permite 1. usar el crowdsourcing[7] como nuevo recurso para monitorear el territorio y 2. ampliar la participación ciudadana e integrar cada vez más a los ciudadanos en los procesos de decisión.

Las tecnologías de comunicación, especialmente las aplicaciones móviles, ofrecen nuevas plataformas para que los ciudadanos reporten situaciones y compartan datos de interés para la municipalidad, como disfuncionalidades de servicios, degradaciones en el espacio público, accidentes, etc. Este modelo de crowdsourcing se puede ilustrar con el caso de la aplicación Mapatón de la ciudad de Xalapa (México) que permitió a la municipalidad mejorar su conocimiento del transporte público mediante el reporte de horarios, rutas y nivel de ocupación de los buses públicos por los usuarios.

Por otra parte, las plataformas virtuales conforman nuevas formas de interacción, más rápidas y fluidas, que permiten integrar cada vez más a los ciudadanos en las decisiones públicas. Un ejemplo de ello es el Presupuesto Participativo de París, que, mediante la propuesta y el voto de proyectos en línea, permite a los parisinos orientar el 5% del presupuesto de inversión de la ciudad.

Desafíos de la ciudad inteligente

A pesar de las numerosas oportunidades que ofrece, emergen diferentes tipos de desafíos y riesgos alrededor del concepto de “ciudad inteligente”.

  • Incertidumbres existen alrededor de la gestión de datos. En términos técnicos, la capacidad para manejar y analizar la cantidad de datos que se producirán sobre la ciudad no está asegurada. Desde un punto de vista jurídico, se plantean problemáticas todavía no resueltas alrededor de la propiedad de los datos o del peligro de la circulación de datos personales

  • Críticas emergen sobre el costo energético y el consumo de materias primas de las tecnologías desarrolladas. En efecto, si la ciudad inteligente pretende permitir un uso más racional de los recursos naturales, las TIC presentan una gran fuente de consumo energético y los sensores que se implantan en la ciudad usan materiales raros, como el Coltán

  • La “ciudad inteligente” propone una visión que algunos califican como “tecnicista” de la ciudad ya que se puede caer en el despliegue de tecnologías que estén desconectadas de las necesidades de la población. El impacto de las innovaciones de la “ciudad inteligente” será muy limitado si no se cuenta con la aceptación y apropiación por parte de los ciudadanos.

  • Al proponer servicios cada vez más sofisticados, existe el riesgo de incrementar las desigualdades sociales, generacionales y geográficas entre las poblaciones que disfrutan de los nuevos servicios de la “ciudad inteligente” y las que no tienen acceso a ellos

  • Por último, se plantea el tema del despliegue de las innovaciones desarrolladas en el territorio. Hoy en día, muchas están a nivel de piloto y su replicabilidad e impacto, se ven limitados por razones financieras principalmente.

 

En conclusión, la “ciudad inteligente” ofrece muchas oportunidades para llegar a la sostenibilidad urbana, con innovaciones que aportan a mejorar la calidad de vida de los usuarios del territorio, la sostenibilidad ambiental, la eficiencia de la administración pública, el dinamismo empresarial local y la participación ciudadana. A pesar de las incertidumbres que existen, proyectos y estrategias integrales de “ciudad inteligente” emergen en todas partes del mundo. En América Latina, grandes metrópolis como Rio de Janeiro, Santiago de Chile o Buenos Aires desarrollan proyectos “inteligentes” desde hace varios años. Ciudades intermedias y pequeñas también se lanzan al mundo de las “ciudades inteligentes” y los proyectos digitales para resolver sus problemáticas locales. Ejemplo de esto son los municipios de Tuluá o Dosquebradas en Colombia, que desarrollaron un programa de alfabetización digital para reducir la brecha en el acceso a las TIC y una herramienta informática e integrada de seguimiento a las metas del plan de desarrollo local respectivamente.

La propuesta de B.O.T.

Entusiasmados por las numerosas oportunidades que ofrece la “ciudad inteligente” y por la emergencia de proyectos de ciudades colombianas reconocidos por premios de innovación nacionales e internacionales[8], B.O.T. se movilizó para identificar un conjunto de proyectos innovadores en cinco áreas de la “ciudad inteligente”.

Notas:

[1] Ejemplos de TIC que transforman la ciudad son el WiFi, la Fibra Óptica, la Comunicación en Campo Cercano, las infraestructuras de captación de datos, o las nuevas herramientas de análisis, modelización y predicción de datos.

[2] https://amsterdamsmartcity.com/posts/smart-traffic-control-the-pittsburgh-example

[3] Portal e-Governance del Estado de Estonia - https://e-estonia.com/solutions/e-governance/

[4] https://www.francebleu.fr/infos/economie-social/la-ville-de-toulouse-va-developper-les-lampadaires-intelligents-1464026914  

[5] Según la firma de consultoría Frost & Sullivan, el mercado global de las ciudades inteligentes alcanzará los 1.500 miles de millones de dólares en 2020. https://www.lesechos.fr/idees-debats/cercle/cercle-165747-la-ville-intelligente-une-avancee-dabord-economique-2062557.php

[6] El Hackathon - Maratón de Hacking – es una práctica de concurso de innovación donde los participantes tienen acceso a datos para desarrollar aplicaciones y servicios innovadores.

[7] El “crowdsourcing” que se puede traducir por colaboración abierta distribuida consiste en una convocatoria abierta a un grupo indeterminado de personas para realizar una tarea. Un buen ejemplo es la aplicación Waze que permite a todos los usuarios realizar la tarea de reportar información de transporte.

[8] Concursos como el Premio ASIET “Ciudades Digitales” de la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones o los Premios a la Innovación Pública Digital INDIGO+ de MinTIC

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