Pildoras de Educación Superior en Colombia 

LA UNIVERSIDAD COLOMBIANA ES RECONOCIDA COMO DE ALTA CALIDAD

Las universidades colombianas son reconocidas por su calidad académica en el entorno latinoamericano y son superadas sólo por Brasil y México en el reconocimiento de rankings como el de QS. Sin duda alguna, el proceso de acreditación institucional ha contribuido significativamente en el logro de dicho reconocimiento. 

LA REVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN VIRTUAL TODAVÍA NO LLEGA A COLOMBIA

Según cifras del Ministerio de Educación (disponibles a la fecha sólo hasta el 2015), si bien la educación virtual en Colombia ha crecido ligeramente más rápido que la educación presencial (8% anual vs 6%), tan solo el 15% del total de los estudiantes están matriculados bajo esta modalidad. No obstante, existe un importante espacio para el crecimiento durante las próximas décadas si nos comparamos con otros países como EEUU, en donde el 30% de los estudiantes están matriculados en programas virtuales.  La necesidad en el postconflicto de llegar de manera costo-efectiva a zonas rurales del país, y la gran demanda por formación de personas que trabajan, con seguridad seguirán empujando el crecimiento de la virtualidad en Colombia.

CRECIMIENTOS MÁS LENTOS EN EL FUTURO

 

Barranquilla, con un crecimiento promedio anual de 12% para el periodo 2011-2015, es la ciudad que más viene creciendo en número de estudiantes de educación superior, al doble del ritmo del crecimiento nacional (6%). Por niveles, al nivel nacional, maestría y doctorado son los de mayor crecimiento pero tienen volúmenes muy pequeños (en esos cinco años por ejemplo sólo se creció el número de estudiantes de doctorado en todo el país en 2.406, frente a más de 2.290.000 estudiantes en todos los niveles). La caída del número de estudiantes de 11 grado, producto de la disminución radical del número de hijos promedio por pareja en las décadas pasadas (en 1970 era 5 y en 2010 bajó a 2), implicará que en la mayoría del país se frene el crecimiento del sector de educación superior. Si bien una economía creciente podría contrarrestar los efectos de esta transición demográfica al permitir que una mayor proporción de estudiantes pudiese pagar su ingreso a la educación superior, lo más probable es que los próximos años veamos crecimientos muy por debajo de los históricos del 6% anual y más similares al 2-4%. Ello implicará una creciente competencia entre universidades por estudiantes escasos.

¿TODO LO QUE SUBE TIENE QUE BAJAR?

 

El precio de las matrículas de educación superior ha subido muy por encima de la inflación en los últimos años. Entre el 2009 y 2015 (último año con cifras disponibles), la inflación promedio fue de 2,8% anual mientras que en promedio las matrículas subieron 4,8% anual. En el efecto acumulado y de manera ilustrativa, una matrícula que costaba 100 pesos en 2009, en el 2015 ya costaba 132 pesos y sólo debería valer 118 si se ajustara por inflación. El sector de educación superior en definitiva no ha sabido volverse más eficiente con el tiempo y por el contrario se ha encarecido. Pero las épocas de vacas gordas para el sector pueden estar próximas a su fin. Para los años venideros se pronostica la disminución del crecimiento en el número de estudiantes y un consecuente incremento de la competencia entre universidades. Si en dicho contexto no se agrega una creciente habilidad gerencial de la dirección universitaria, podremos encontrarnos con que muchas instituciones de educación superior empezarán a enfrentar problemas financieros. Los rectores verdaderamente exitosos serán aquellos que aparte de los temas de la academia sepan concentrar los esfuerzos de sus instituciones en metodologías desconocidas para muchos de ellos, tales como lean management, digitalización de procesos, mercadeo con big data, gobierno corporativo, servicio integral al estudiante para la disminución de la deserción, eficiencia docente enfocada en resultados y flipped classrooms. 

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